¿Qué tipo de vivienda prefieren los estudiantes universitarios?

Según los datos del Ministerio de Educación, hoy hay alrededor de 1.400.000 estudiantes universitarios en nuestro país. De ellos, el 77% cursa la carrera en su ciudad o provincia; un 20% tiene que fijar su residencia en otras localidades; y el 3% restante es extranjero.

Hablamos, por tanto, de unos 325.000 jóvenes que necesitan encontrar alojamiento durante el curso y que se concentran, sobre todo, en las grandes ciudades, que es donde se ubican la mayoría de los centros universitarios. Sin duda, es una demanda muy importante que moviliza el sector a partir de septiembre, aunque los estudiantes realizan sus búsquedas y formalizan los contratos a lo largo del verano.

Tienen dos opciones: colegios mayores y residencias de estudiantes, o piso de alquiler. Analicemos ambas posibilidades, sus ventajas e inconvenientes y cuáles son las preferencias en cada caso.

Residencias y colegios mayores: más ambiente, menos libertad

“Yo lo tuve claro desde el principio: quería estar en una residencia porque aquí se vive de verdad la universidad, haces rápidamente amigos si no conoces a nadie en la ciudad y nos ayudamos entre nosotros”. Juan Luis Tejero vino hace dos años desde Segovia a la capital para estudiar Ingeniería Eléctrica en la Universidad Carlos III y no se plantea cambiar. Allí cuenta con todo lo que necesita: servicio de limpieza y de comida, instalaciones deportivas, salas de ocio… Y además tiene la universidad muy cerca. El precio de estas residencias está entre los 500 y los 1.000 euros, dependiendo de la zona y los servicios.

Pero se puede decir que Juan Luis es una excepción. Según los datos del Ministerio, solo el 2,8% de los estudiantes que vive fuera del hogar se aloja en estos centros comunitarios. Las razones son fundamentalmente tres: las residencias resultan más caras que un piso compartido, la oferta en escasa y, en general, los jóvenes prefieren cierta independencia (sin reglas ni horarios).

Piso de alquiler: mucho más donde elegir

Alberto Alonso es palentino y el próximo será su tercer curso de Economía y Empresa en la Pompeu Fabra de Barcelona: “Yo quería ir a mi aire, organizar mi tiempo y, a la vez, estar acompañado. La verdad es que fue fácil y relativamente asequible encontrar un piso compartido. Somos tres en una casa amplia, cada uno pagamos 350 euros y mantenemos nuestra independencia. Además, las tareas domésticas no suponen ningún problema, es cuestión de organizarse”.

La mayoría de los universitarios que están fuera del hogar son de la misma opinión que Alberto, más aún cuando el mercado inmobiliario en estos últimos años ha incrementado la oferta de alquileres, es decir, tienen más donde elegir.

Uniplaces, portal de alojamiento para estudiantes, ha hecho una encuesta entre sus usuarios para conocer cuáles son sus preferencias a la hora de buscar piso. Este es el resultado:

  • El 88% quiere pagar, como máximo, 400 euros mensuales, incluidos los gastos de agua, luz y gas.
  • Para el 32% es importante que el piso esté bien amueblado y cuente con menaje.
  • El 92% de los estudiantes opta por compartir piso y preferiría pagar por el alquiler de la habitación (con derecho a uso de cocina y baño) y no por todo el piso para que saliera más económico.
  • Casi la totalidad de los entrevistados quiere que la vivienda esté cerca de la universidad y el 62% al menos exige contar con transporte público próximo.
  • El orden es prioritario para el 64% y la limpieza lo es para el 21%. El tamaño del piso y de la habitación, en cambio, no es importante para elegir la vivienda.

Resumiendo, los estudiantes prefieren vivir en un piso compartido, barato, bien amueblado, con buena comunicación y ordenado. Si eres propietario y piensas en este tipo de alquiler, ya sabes lo que debes ofrecer…

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